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 KRILÍN, EL MAESTRO TORTUGA: 27 - Lunch Bicolor.

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Tserleg
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MensajeTema: KRILÍN, EL MAESTRO TORTUGA: 27 - Lunch Bicolor.   Lun Jul 03, 2017 5:39 am

LUNCH BICOLOR




Planeta Múrdor. Tasca Chipirónez.

- ¡Por Silvio!
- ¡Por Heranio!
- ¡Por todos los camaradas caídos!

El día después de la guerra, estando ya enterrados los susodichos, los comandos de Galeno, Zúnder y Krilín se habían reunido en el bar favorito de los primeros. Galeno rompió el hielo:
- Bueno peña, esta noche Aries, Palomo, Aníbal y yo nos vamos de juerga por ahí. Es lo que Silvio habría querido. Si alguien más se apunta que lo diga.
- Lo siento chicos. - Se disculpó Aníbal. - Pero esta vez no me vais a atrapar en vuestras correrías. Todavía no me he repuesto de la guerra y esta noche me acostaré temprano.
- Entiendo. Quieres acostarte temprano y quieres ver si lo puedes hacer con la señorita Los-Orcos-Me-Dan-Asco.

- ¡Eso es mentira! - Saltó Fedra - ¡Sólo hemos estado hablando de remedios medicinales!
- ¡Ja, ja, ja! Por lo visto ahora se le llama así. Bueno, entonces Aries y yo vamos a buscar unas herbalistas animosas con las que "charlar" de yerbajos.
- No, a ver. - Intervino Aníbal. - Eso no lo entiende un iletrado como tú, que no lees ni las etiquetas de las botellas de alcohol. Fedra y yo estamos debatiendo sobre si es más eficaz la medicina moderna o las técnicas tradicionales élficas.
- Que conste que respeto las técnicas tradicionales. - Comenzó Bulma, con ánimo de ayudar a su amiga Fedra de salir de una conversación que la incomodaba. - Fueron muy útiles en los tiempos en los que la medicina moderna no se había desarrollado. Pero los nuevos avances científicos nos han provisto de remedios que las han superado.

¡Plaf! Palomo le asestó una buena colleja a Aries, al percatarse a tiempo de que iba a aprovechar la distracción de la humana para meterle mano.

- Eso de superar es cuanto menos cuestionable. Nuestros remedios en bastantes ocasiones ofrecen resultados más potentes e inmediatos que los vuestros. - Dijo Fedra.
- Sí, cuando utilizáis la magia. - Arguyó Aníbal. - Pero nuestra especie no es afín a ella.
- Pero eso es porque no estáis en sintonía con la naturaleza. - Dijo ahora Tanakis.
- Pues mi tío Salcédez, - obviamente hablaba Galeno, cuya familia era probablemente la más variopinta de la galaxia- pasa mucho más tiempo viviendo solo en la selva que en la civilización, comiendo a base de insectos y de lo que caza y pesca. Y no domina la magia ni de librarse de Hacienda, sobre estar en el quinto pino.
- Y dejando aparte los parientes de este, - siguió Aníbal- que son más animales que los animales. Nuestros antepasados orquínidos: mucha herbología; utensilios de hueso, piedra y madera; etc. Pero el registro fósil no indica que dominaran ninguna magia. Es casi seguro que creían en ella, como los orcos de las tribus aisladas que aún viven en el paleolítico, y que tampoco dominan realmente la magia.
- Bueno, vale. - Concedió Fedra. - Nuestro talento con la magia es innato, pero vuestras medicinas se sacan de sustancias químicas que se hallan en plantas. Y nuestros remedios no tienen la química y efectos secundarios de los vuestros.
- Ya, pero porque los concentramos. Para cositas suaves bastan las hierbas. Pero para la mayoría de enfermedades o te tomas pastillas concentradas, o un quintal de hierbas. Y eso si no eres un dragón o similar no hay estómago que lo resista.
- Pues bien que te gustan las infusiones. Sobretodo las valinorianas.
- ¡Ahí me has pillado! Sigo siendo más de café, pero vuestro té sí que es bueno de verdad, no como el agua con hierbecillas que nos suelen vender en los supermercados.

La conversación derivó a excursiones por el bosque. Lo que recordó a Krilín:
- Pues sí, aparte de la tunda que nos dieron el otro día los elfos de Arielano; otra cosa que nos ha ayudado a centrarnos ha sido la historia de como evolucionó una buena amiga nuestra.
- ¿Está buena? - Preguntó Aries.
¡Plaf! Bulma le metió una buena colleja. Pero el asentimiento de Krilín y Yajirobe fueron claros.



Planeta Tierra. Bosque de los Totémicos. Casi un año antes del resurgir de Piccolo.


Hacía poco que Violet había recolectado junto a Krilín, Yamcha y Puar, la bola el dragón del demonio Shura. Ahora tenía que recoger la siguiente junto a su amiga y compañera Lunch. Los totémicos que daban nombre al bosque donde se encontraba eran animales como los de cualquier bosque grande y salvaje, con la diferencia de que estos eran versiones mucho más grandes, inteligentes y agresivas que sus contrapartidas habituales: lobos del tamaño de rinocerontes, jabalís que parecían mamuts hipertrofiados, etc. Sólo faltaba la típica chica guapa y salvaje criada por lobos.

Un lugar idílico donde la preciosa Lunch Morena se tomaba un baño desnuda en el río, cantando:

"Vamos con afán, todos a la vez,
a buscar con ahínco las bolas del dragón"


No es que fuera una estúpida inconsciente de los peligros del bosque. Sólo era que desde que había aprendido a pasar a su estado de Lunch Rubia a voluntad, su confianza en sí misma había subido como la espuma. Como la espuma que mal cubría las partes de su cuerpo no sumergidas en las aguas del río:

"Intentémoslo con valor, unidos a Pilaf no hay nada que perder
pues sus droides y guerreros
a todos respeto infunden, ya lo vais a ver"


Confianza más que justificada. Poco antes Violet y ella habían apalizado a una manada de monos Sun Wukong de cuatro metros, gracias a su dominio del ki y a sus armaduras mejoradas.

"Este mundo es una isla sin par,
donde hay escondido, un tesoro en él."


Y así hasta que vio a unas simples comadrejas comunes agarrar su ropa con los dientes y echar a correr con ella:
- ¡Malditos bicharracos! - La transformación en rubia fue automática. - ¡Ahora veréis!

Acto seguido sacó el mando, lo único de lo que no se había desprendido para el baño, y vestida únicamente con su armadura cibernética echó a correr tras las comadrejas.



Lunch tenía más facilidad para recortar distancias a las comadrejas que para rematar la persecución. Su velocidad era muy superior, pero el pequeño tamaños de los bichejos junto a su conocimiento del terreno les permitían pasar por zonas enmarañadas y por agujeros demasiado pequeños para el inmenso armatoste de Lunch. Solución: ¡Ra-ta-ta-ta-ta!

Despejó el bosque en varios metros a su alrededor. Pero el oso totémico que vigilaba era ágil de sobra como para saltar esos metros de golpe. Y de una patada lanzar a Lunch a las arenas movedizas, alrededor de las cuales habían estado corriendo las comadrejas.

El impacto de la armadura fue tal que la armadura estaba sumergida casi completamente. Lunch trató de forzar los motores para ascender, pero cuando iba por media armadura el oso le lanzó una pedrada que además de abollarla la volvió a hundir. Lunch se vió obligada a activar los asientos eyectores para salir, con lo que se salvó de la ciénaga... para ahora enfrentarse desnuda y desarmada a un oso como un stegosaurio, y de gran agilidad e inteligencia.

- ¡Ahora verás, mascota de circo! - Aulló la mercenaria.

¡Paf! De una poderosa patada de kárate el oso lanzó a la furibunda guerrera por los aires:
- Señorita, permítame informarle de que al contrario que la mayoría de mis compañeros del bosque, poseo algo más que fuerza bruta. He sido instruido en las nobles artes del combate cuerpo a cuerpo. Para derrotarme tendrá que...
- ¡Muere felpudo con patas!

Esta vez en lugar de aproximarse con un salto, Lunch se desplazó corriendo hacia el oso intelectual, gracias a lo cual pudo reaccionar debidamente ante su nueva patada: desplazamiento lateral para no absorber toda la potencia del golpe, parando con el exterior de la tibia ofreciendo un poco de ángulo para absorber aún menos. Gracias a lo cual sólo fue desplazada hacia un lado, pero no pudo evitar que el coloso tomara la iniciativa gracias al mayor alcance de sus golpes.

Lunch trató de retroceder para reemprender un nuevo ataque. Y para su sorpresa se encontró con que el oso no trataba de presionarla con golpes largos; en su lugar se quedó en posición de guardia, manteniendo las distancias y a la expectativa. Hasta entonces la táctica de combate Lunch Rubia siempre había sido cargar a lo loco y con agresividad, pero desde que conoció a los guerreros tortuga, tanto la experiencia en misiones peligrosas como la influencia de Violet habían aguzado su instinto guerrero: el oso pretendía ganar tiempo. Pero, ¿para qué? Sólo se le ocurría que para esperar refuerzos o... ¡separarla de Violet!

Debía vencer al oso pedante cuanto antes, pero también debía atacar con inteligencia. En caso contrario le pasaría como al cazador del chiste, que siempre que fallaba el tiro el oso le castigaba con sodomía; hasta que al final el animal le dice: "Me parece que tu aquí no vienes a cazar."

Lunch analizó el terreno. Avanzó medio metro hacia el oso; se puso las manos por detrás de la cabeza, levantando su hermosa melena; se contoneó sensualmente y con su más seductora voz, dentro de lo posible en su forma ruda y basta, le dijo:
- ¿Tanto trabajo sólo para contemplarme en pelotas?
- Disculpe señorita. - Explicó el oso. - Creo que esto es un malentendido, tenga en cuenta que somos de espe...

¡Zum! ¡Clonc! La piedra chutada por Lunch dio de lleno en las partes del pobre oso. A continuación lo remató de una patada giratoria en plena mandíbula. Una vez noqueado el pobre bicho, Lunch se hizo un traje de selva express con unas ramitas, hierbas y barro; arrancó una ametralladora de la armadura que se hundía en el barro; y se largó pitando a por su compañera.



Lunch encontró a Violet en un claro cercano a donde había parado a descansar. Y de algún modo también había sido atraída a una trampa. No es que estuviera en bolas, pero sí tenía la armadura averiada; aunque al menos llevaba dos espadas y tenía enfundadas dos pistolas. Estaba entera pero herida, cansada y rodeada de enemigos:
- Un samurai hombre jaguar metido en un droide de combate.
- Un hombre pantera vestido con ropas pardas, claramente pensadas para ir por los bosques. Equipado con también con espadas y armas de fuego.
- Un bicho de cuatro metros de alto con cabeza de caballo, cuernos de ciervo, colmillos de jabalí, cuerpo de gorila y garras de oso. Rodeado de varios animales gigantes más.
- Los cadáveres de un lobo gigante y un Sun Wukong.
- Varios animales gigantes más, como los que derrotaban fácilmente cuando llevaban las armaduras que ya no tenían. Pero estos se mantenían a distancia por orden del bicho multiespecie, pues consideraba a la acorralada Violet demasiado peligrosa para ellos.

Lunch volvió a recurrir a sus sofisticadas técnicas de combate:
- ¡MATAR! ¡MATAR! ¡MATAR! - ¡Ra-ta-ta-ta! Carga con disparos y patadas a los pobres animales que no tuvieron tiempo de apartarse.

Violet le lanzó una de sus dos espadas:
- ¡Lunch...

- ¡Al ataque! - Gritó el hombre pantera, demasiado sensato como para regalar a sus enemigos tiempo para elaborar planes.

Lo que Violet no había tenido tiempo de contar a su compañera era que la habían perseguido poco después de separarse, para llevarla a ese claro donde ahora estaban rodeadas. Los dos animales muertos eran incluso más rápidos que los demás, y sobretodo expertos en artes marciales. Había conseguido matarlos, pero a costa de perder su armadura. El multiespecie, que era algo así como el líder espiritual de los animales, parecía haberse entristecido por la pérdida de los suyos a pesar de la ventaja conseguida. Y es que según había alardeado el hombre pantera, los totémicos le debían un favor.

En cuanto al jaguar con armadura era un antiguo colega suyo de la Cinta Roja: el General Copper Shogun. El entrenamiento de los últimos meses de Violet la había puesto a la par con este samurai en combate sin armas, pero con espadas él era muy superior y además tenía muchos amigos. Su muerte sólo era cuestión de tiempo. Al menos, gracias a que en un descuido casi mata al líder totémico, éste se vio obligado a apartar a unos totémicos normales para su propia protección; ello y la muerte de sus dos campeones le alertó de que ella era demasiado peligrosa para sus animales y que mejor era mantenerlos apartados.

Violet imaginaba que el hombre pantera sería algún amigo de Copper Shogun, con el que habría acordado repartirse la recompensa que alguien (probablemente Red) les daría por la bola del dragón del bosque. Lo que no sabía era que el hombre pantera se llamaba Malibú, tenía el don de hablar con los animales y tenía varias mascotas como las comadrejas de Lunch. El favor que le quería agradecer el Espíritu del Bosque era que unos años antes les había ayudado contra unos especuladores urbanísticos que querían talar medio bosque para edificar un complejo de chalets de superlujo, con sus correspondientes safaris organizados. En cuanto a las habilidades marciales de los campeones totémicos, eran fruto del adiestramiento que les había proporcionado Copper Shogun en recompensa por la bola del dragón.



Como quien no quiere la cosa, Lunch ametralló a Copper, quien con las katanas gigantes que portaba su droide paró las balas sin dificultad. Natural, incluso la propia Violet, menos habilidosa con las armas de hoja, había estado haciendo otro tanto con los disparos de sus dos principales enemigos.

- ¡Lunch! ¡Shogun es mío! ¡Tú la pantera! - Gritó la excintarrojista. Violet conocía mejor las tretas de Copper Shogun, y no caería en ellas tan fácilmente como Lunch.

Ambos duelos de esgrima comenzaron. De las chicas la que más sobrada iba era Lunch, no por ser más diestra con la espada que su amiga, sino porque Kane el hombre pantera no lo era tanto como Copper Shogun. Tampoco es que fuera una manca total, hacía tiempo que había aprendido a manejar cuchillos, y Son Gohan tiempo atrás le había enseñado a pelear con el bastón (extrapolable a ataques con sillas o patas de mesa). Mientras que Kane de lo que tenía algo más de práctica era con machetes.

La responsabilidad de tener que terminar con su rival cuanto antes, junto al hecho de que Violet ya había sido resucitada una vez, y si moría esta vez sería definitiva,  disparó la furia y desesperación de Lunch, así como su ya de por sí endiablada velocidad. Desafortunamente Kane se percató de la otra cara de la moneda:
- Que conste que yo soy más de gatas, Tarzana. Pero por lo visto mis comadrejas te encuentran bastante sexy.
- ¡AAAARRRRRGGH!

De haberle alcanzado el espadazo le habría partido en dos, pero había resultado demasiado predecible, por exagerado y abierto. Kane se agachó mientras avanzaba en 45º e hirió a Lunch en un costado con un tajo de refilón.

Mientras tanto Violet tenía problemas para ganar tiempo. Había probado incluso aprovechar algún ataque fallido de Copper para huir hacia el bosque, y de un puñetazo arrancar algún árbol que usar como arma. Pero el cinturón de seguridad de los totémicos la acribillaba a piedras en cuanto se separaba demasiado del samurai, o cuando se acercaba demasiado a los límites del claro:
- ¡Aaaargh! - Por si fuera poco, el chillido de dolor Lunch la alertaba de que quizá no podría contar con ella, para sacarle las castañas del fuego.

Violet se sumió en la desesperación, y Copper Shogun aprovechó para decapitarla, o mejor dicho a su imagen. La verdadera había utilizado está técnica de la escuela de la tortuga para ubicarse detrás del droide de Copper, y destrozar con una patada hacha, ya no el plástico reforzado de la cabina, sino el todavía más duro chasis metálico. El jaguar samurai se vio forzado a perder su protección robótica, pero aún conservaba la ventaja de su superioridad en esgrima.

Copper había usado dos espadas con el droide porque con los mandos era lo que más sencillo le resultaba de hacer, pero en cuerpo a cuerpo se limitó a una única katana por ser el arma con la que tenía más soltura. Este duelo, en lugar de ser un combate entre astucia y velocidad como los de Kane y Lunch, fue una batalla técnica. Ambos espadachines se lanzaban ataques de segunda y tercera intención, incluso más allá. Tajos y estocadas desde todos los ángulos, contraataques, paradas, esquivas y fintas, etc. Sus aceros se sentían orgullosos de sus portadores.

Ambos eran buenos, pero Copper Shogun era aún mejor, y poco a poco se iba haciendo con la iniciativa. Pero un error tonto lo dejó traspuesto, y traspasado por una estocada de Violet. Un poco raro. Para cuando se olió la tostada, Violet recibió un espadazo de refilón en la mano que le hizo soltar la katana; de no ser por su físico sobrehumano se habría quedado curra. Y es que el muy truhán de Copper también dominaba la técnica de la imagen múltiple.

Ahora el samurai la atacaba desde una distancia de seguridad, aprovechando su ahora mayor alcance. La única opción de Violet era ganar tiempo, o lo sería porque también lo era la de su herida y cada vez más cansada compañera. Cambio de táctica: doble imagen, para ganar distancia y acercarse a la otra pelea; si era capaz de aprovechar el dos contra uno antes de que llegara Copper aún podría ganar.

Pero el samurai también lo pensó, y con otra doble imagen se interpuso en su camino y casi le acierta de nuevo con la katana. El muy maldito siempre iba un paso por delante y ella necesitaba ir dos. ¿Dos? Esta vez creó dos imágenes, una más cerca del otro duelo y la otra cerca de su espada caída; a la que fuera Copper ella se quedaría con la otra. Esta vez lo que hizo Copper fue también crear dos imágenes, bloqueando tanto la ruta de auxilio como la de la espada. De nuevo había ido un paso por delante.

Ambas imágenes de Violet se quedaron a la espera. Hasta que todas las imágenes falsas se difuminaron y desaparecieron. Copper estaba junto a la espada; Violet ni en la espada ni escapando, sino en su lugar original, a mitad camino de sus dos imágenes falsas.

No había ganado tanta distancia como habría querido, pero la conseguida junto a la sorpresa de Copper le permitieron llegar a tiempo hasta Kane, que abrumado fue traspasado por ambas. Acto seguido Violet pateó a la espalda de la distraída Lunch y Copper salió despedido:
- ¡Eres bueno, pero te conozco demasiado bien!

El samurai emitió una mueca de rabia, pero se repuso:
- Está bien, Violet. Creo que has ganado. - Ahora Copper Shogun se dirigió al totémico jefe. - Espíritu del Bosque, creo que sólo nos quedan dos alternativas. O ayudarme más activamente en honor a Kane, o rendirnos y entregar a estas señoritas su bola del dragón.
- Lamento no poder hacer más, -dijo el ser con voz profunda- pero no pienso arriesgar la vida de más de mis animales, sobretodo cuando si os hemos ayudado ha sido, como bien dice, por nuestro amigo Kane, que en paz descanse. Así que vos decidís: si marchar en paz, mis totémicos sí os ayudaran si las intrusas le persiguen; o si pelear por la bola del dragón, pero sin nuestra ayuda.
- ¿Yo solo contra estas tipas? No, gracias. La verdad es que os comprendo, ¡oh Espíritu! - Copper se dirigió a Violet. - Bueno, ya sabes que siempre me has caído bien. De hecho cuanto a la guerra de hace unos meses me alegro de que no nos cruzáramos. Disfruta de la bola, Violet, ya me ganaré la vida con otro trabajo.
- Quizá podrías trabajar para Pilaf. No es que te permita acompañarnos a casa, que no me fío. ¡Ja, ja, ja! Pero puedes ir a su palacio en unos días, que te puedo recomendar.
- Gracias pero no. Me acuerdo de cuando ganaba un sueldo fijo y eso estaba bien. Pero una cosa es desertar ante un señor que se ha caído a pedazos y que ignora a sus propios hombres, otra es pasarse directamente al enemigo. Además, como mercenario se puede ganar más dinero, sólo se trata de ahorrar cuando ganas una pasta para tener durante las malas rachas.
- Me parece bien, Copper. Sólo trata de no emboscarnos por el camino, que te conozco.
- ¡Ja, ja, ja! Tranquila, sin ayuda externa ya no me atreveré. - Era verdad que ahora ya no iba a atreverse, pero sólo porque su ex compañera le había recordado que no sería tan fácil pillarla por sorpresa. La bola del dragón podía venderse por un buen precio, pero no tanto como para arriesgar el pellejo hasta ese punto.

Lunch se dirigió a su amiga:
- ¿Y no nos cargamos a estos bichos?
- No tenemos porqué. Les han ayudado porque estaban en deuda con el hombre pantera, que era un avaricioso pero que en paz descanse. Si les hubieran ayudado más muchos de los totémicos habrían muerto, pero nosotras con ellos.

En ese mismo momento apareció el oso karateca que se había enfrentado antes a Lunch:
- ¡Oh Gran Espíritu del Bosque! Acabo de ver como las forasteras se han salido con la suya. Permitidme sugerir un acuerdo con ellas.
- ¡Ni qué acuerdo ni que leches! - Vociferó Lunch. - ¡La bola es nuestra!
- Por supuesto señorita. Pero si aceptáis continuar durante un tiempo con el entrenamiento marcial al que nos sometían los señores Kane y Copper Shogun, ayudaremos a vos a aprender a controlar vuestra ira.
- ¡Qué controlar ira y qué puñetas!
- Gracias a vuestra ira nos fue fácil separarla de su compañera, a la que casi nos da tiempo a matarla en su ausencia. Gracias a vuestra ira ha tenido ella que salvarla a vos de vuestro rival, cuando era ella quien estaba herida y cansada desde el principio, y quien se enfrentaba al más peligroso rival de los dos.



Planeta Múrdor. Tasca Chipirónez.


- Vale, todo eso cambió a Lunch. - Comentó Bulma. - Y además de volverla más estable como persona le ayudó a ser mejor luchadora. Eso ya lo tenía claro de antes pero, ¿que tiene que ver eso con vuestra batalla contra Vasilakis?
- Yo te lo explico. - Dijo Tanakis. - Todas las criaturas, grandes o pequeñas, sienten miedo cuando se ven en peligro. Y lo que suelen hacer es huir o luchar. Vosotros tenéis expresiones como "peligroso como un animal herido" o "pelear como una rata acorralada", y en todos los demás planetas tenemos expresiones parecidas con animales autóctonos. Si un animal en peligro no puede huir peleará con una agresividad inusitada y será un adversario desagradable, como vuestra amiga de rubia. Aunque peor es no sentir miedo, te vuelve demasiado relajado y confiado, la agresividad descontrolada te vuelve ciego ante según que artimañas, te vuelve predecible y cometes también errores.

> Lunch peleó con valor en todo momento, pero su insensatez la volvió vulnerable contra las comadrejas y el oso. De no ser por ello habría llegado a su compañera antes de que la hirieran. No sólo la dejó en mala posición, sino que Kane también pudo hacerle otra treta, y en lugar de salvar ella a su amiga tuvo que ser al revés. Afortunadamente el oso le ayudó a alcanzar el equilibrio de en un verdadero guerrero, feroz pero cerebral al mismo tiempo. Tus amigos ya habían pasado por malas experiencias antes, y la historia de vuestra amiga la interiorizaron bien. Por eso pudieron aguantar durante un buen rato frente a los dos Vasilakis y su guardia, pelearon con arrojo, pero con astucia, técnica e inteligencia. De no ser por eso, Hiro no habría podido salir del pifostio, no habría traído a Galeno y Aníbal, y no habrían aguantado hasta los refuerzos. Para un guerrero la fuerza es importante, pero la actitud también.



Planeta Námek. Salón del Gran Patriarca.

Nail, guardaespaldas del Gran Patriarca de Namek, informó a su líder:
- Gran Patriarca, Narum y su grupo han traído a estos forasteros. Dicen haber venido para que les entrenemos.
- ¡Sí? Que curioso. Por favor, presentaos y decidme como se os ha ocurrido que os entrenemos.

El yardrat hizo de portavoz a los humanos:
- Saludos, oh Gran Patriarca. Mi nombre es Hiro, y mis compañeros son Bulma, Yajirobe, Yamcha y Krilín. Aunque soy un yardrat mi familia vive en el planeta Múrdor, que les ayudó en el pasado durante su búsqueda de un nuevo hogar. Y recientemente estos guerreros nos han ayudado enormemente en contra el intento de invasión de nuestros vecinos de Válinor. Ignoro si habríamos podido vencer sin su ayuda, pero como mínimo nos han ahorrado muchos más muertos de los sufridos.
A su vez, su propio planeta está amenazado por otra amenaza.

El Gran Patriarca le interrumpió:
- Un momento. La historia va para largo, creo que ahorraremos tiempo si uno de ellos permite que le ponga la mano en la cabeza.
- ¿Cómo? - Dijeron todos.
Nail aclaró:
- El Gran Patriarca puede leer las mentes. Si queréis que nos fiemos de vosotros deberéis hacerlo. No os preocupéis, no es doloroso.
- Creo que podemos fiarnos. - Comentó Krilín. - A mí el Patriarca me recuerda más al Todopoderoso que a Piccolo.
- ¿¡Uhm!? - Se extrañó el Gran Patriarca. Puso una mano sobre el cráneo del terrícola pequeño.

Al cabo de un momento el Gran Patriarca expuso su lectura:
- Habéis dicho la verdad. El tal Jaco que tan casualmente habéis conocido recientemente, parece que la galaxia es un pañuelo, realmente visitó la Tierra hace tiempo e informó a vuestro amigo Gohan de la amenaza de los guerreros del espacio.
Es una lástima que vuestro Todopoderoso y Piccolo se separaran hace tiempo, pues si ambos provienen del namekiano de quien estoy seguro de que provienen, de haber permanecido como uno habría sido capaz de derrotar él solo no ya a los guerreros del espacio, sino quizá incluso de Freezer. Al menos tenéis las bolas del dragón y la capacidad de aprender a ser capaces de defenderos por vosotros mismos. Ya lo habéis hecho con el Ejercito de la Cinta Roja, Piccolo y varios demonios. Tal vez del resto de amenazas del universo, aunque ignoro si será posible que a todas.
En cualquier caso os ayudaré en vuestro entrenamiento. También al yardrat Hiro. Mi único precio será que enseñéis algunas de vuestras técnicas más interesantes a nuestros guerreros.



Planeta Tierra. Casa de Lunch. Dos años después de la guerra de Múrdor.

Años atrás el entrenamiento de los totémicos había permitido armonizar a Lunch las dos mitades de su alma, y aportado ese extraño cabello bicolor con mechas rubias y azules. Su noviazgo con Chuck Norris le había dotado de una aún mayor serenidad con lo que... ¿qué color surge de la combinación entre amarillo y azul? En efecto, ahora su melena era de un hermoso verde.

No divaguemos, ahora lo importante es su inminente boda. Y como toda boda que se precie, iba a celebrar una divertida despedida de soltera. Escogió un bar muy chic para la cena; y una ruta de discotecas y pubs, uno de los cuales incluía espectáculos de estriptis masculinos. Chichi y Fedra se habían opuesto porque eran chicas supuestamente serias, pero tras hacerse las remolonas aceptaron, según ellas para no fastidiar la despedida de soltera de una amiga. Chichi incluso aceptó el carnet falso que le preparó Bulma, pues con sus diecisiete años no tenía permitida la entrada; además siempre tenían la tranquilidad de que en caso de que las pillaran el enchufe de Pilaf era muy poderoso, y con la presencia de Mai en la despedida además era inmediato.

Una pequeña pega fue que ninguna quiso apuntarse al estriptis femenino. Era de prever con las demás, pero con Fedra se había desilusionado un poco, pues siempre había sido algo arisca, en el buen sentido, y ello la había hecho creer que también le gustaban los mejillones. Sí que sabía que desde hacía año y pico había comenzado a salir con Galeno, el orco médico que les presentaron Bulma y los demás un tiempo después de regresar de Námek. Lunch, y seguramente la propia Fedra, lo consideraba feo, como todos los orcos; pero le caía bien, parecía buen tipo e imaginaba que Fedra compartía el fetichismo que tienen algunas chicas con los médicos. Que le gustasen los hombres no significa que no tuvieran que gustarle las mujeres, pero por lo visto eso parecía le ocurría a la elfa espacial.

Lunch de siempre había preferido a los hombres, su antigua parte morena incluso era completamente heterosexual. Pero su parte rubia, aún teniendo una clara predilección por estos tampoco hacía ascos a las chicas atractivas; como tampoco sus versiones derivadas bicolor y verde. Por ejemplo, al conocer Yamcha lo encontró arrebatadoramente atractivo: bien formado, apuesto, una cicatriz que la hacía parecer curtido, melena salvaje, y una grandísima fuerza y habilidad marcial. Sin embargo la estupidez y fobia a las mujeres del entonces bandido helaron de inmediato lo que de otro modo hubieran sido fervorosos deseos.

Luego conoció a la interesantísima Violet. Al poco se dio cuenta de que la ex soldado no compartía sus inclinaciones, así que se limitó a compartir su amistad. Un lazo que llegó a ser muy sólido, comenzando porque ambas compartían un pasado poco legal al que unos buenos amigos habían perdonado de repente, junto a la ocasión de volver a empezar. ¡Y que vida! Su parte rubia siempre había soñado con pegarse la vidorra a base de repartir tortas y tiros, y avasallar a la gente. ¡Y ahora lo hacía con la bendición imperial! Su parte morena quería una vida tranquila, y se la daban, ya que aunque su sueldo era demasiado elevado para las tareas domésticas que desempañaba en sus fases morenas, sus agresivos servicios como rubia compensaban.

Por supuesto ver como una amiga fuerte, valiente, leal, honrada y que no la juzgaba, era corneada por el estúpido de Yamcha le hizo cogerle una manía que no se la acababa. Ahora se alegraba de no haber terminado con él. Lo que no le cuadraba era como una chica, por lo general bastante cabal, como Bulma había terminado con alguien así por fuerte y guapo que fuera. En fin, quizá sería porque Bulma era algo ligera de cascos, pero era una buena amiga y no era cosa suya juzgar sus gustos.

Lo importante era que al lado de la discoteca donde estaban sus amigas se ubicaba el local de estriptis femenino que le interesaba. Sólo mirar, por los viejos tiempos. En una semana se casaría con el hombre más varonil y fuerte del mundo y ya tendría que renunciar a las chicas para siempre.



Planeta Tierra. Mansión de Chuck Norris.

- ¡Chicos, aquí llega el postre! - Anunció el Maestro Tortuga, portando junto al orco Aries una tarta gigante.

- Gracias muchachos, todo un detalle. ¡ÑÑÑÑÑAAAAAAAMMM! - Chuck Norris se comió toda la tarta gigante de un solo bocado.

- ¡NOOOOOOOOO! - Gritaron los demás.

Dentro de la tarta figuraba la bailarina de estriptis que habían contratado. Por supuesto después la revivieron con las bolas del dragón, pero no dejó de ser una experiencia muy delicada.



Planeta Múrdor. Despacho del rey Urucjai. Cuatro años después de la guerra entre Múrdor y Válinor.

El planeta Múrdor era una monarquía parlamentaria, y aunque el poder efectivo lo detentaba el presidente electo, Juvenal, las decisiones importantes debían hacerse con el visto bueno real. Dado que el rey Urucjai debía aceptar las decisiones del presidente, sus funciones no dejaban de ser protocolarias. En esta ocasión ambos poderes estaban a solas con uno de sus más importantes consejeros dirimiendo un asuntillo de trascendental importancia:

- A ver si le he entendido bien, presidente Juvenal. - Hikari había sido llamada por el presidente murdoriano para asesorarle en un asunto de extrema importancia. - Un enviado del Emperador Freezer nos ha dado media hora de plazo para ofrecerle nuestra rendición incondicional. Y me pregunta sobre nuestras posibilidades de resistir su invasión, como ya hicimos hace unos años contra los elfos.
- Correcto.
- Pues la respuesta es bien sencilla. Nuestras posibilidades son CERO, así con mayúsculas.
- ¿Ni siquiera con la ayuda de nuestros aliados? Por ejemplo los terrestres han mejorado enormemente, en parte gracias al entrenamiento de su hijo Hiro y...
- Sí, han mejorado muchísimo. Y si incluimos todo el aparato militar de nuestros aliados heliotas, o incluso convencemos a los valinorianos de que ellos serán los próximos, que no sería tan absurdo: daría igual no podemos ganar. Quizá podríamos resistir a una pequeña avanzadilla de sus tropas regulares, pero si nos envían a las de élite pues adiós. Y si es Freezer, bueno, sólo con quererlo puede convertir este planeta en guijarros. Literalmente. No es un decir.
- ¡Buf! Gracias por su evaluación.
- De todos modos, señor, hay un favor que deseo pedirle.
- Me gustaría cesar de mi cargo y transferir todas las cuentas de mi familia a un banco de un planeta extranjero. Hemos servido con placer a Múrdor, pero no pensamos hacer lo mismo con el Emperador Freezer.
- Por supuesto.

La otra medida antes de la rendición del presidente Juvenal fue borrar a sus ingenieros y científicos todos los proyectos secretos en los que estaban investigando. No se podía evitar perder Múrdor, pero sí disminuir un poquito la utilidad que pudieran obtener de él Freezer o sus compradores de planetas. Lo que ya no pudo conseguir Juvenal fue convencer al emisario de Freezer para seguir él como virrey, y contribuir a limitar los posibles actos de rebeldía de los conquistados; era el propio emisario quien iba a ser el virrey, y no le importaba que hubiera conatos de resistencia porque sabía como tratarlos.



Planeta Tierra. Un año después de la caída de Múrdor.

Apenas después de la rendición de los orcos, ocurrió lo mismo con los elfos. En otros universos alternativos el emisario de Freezer se encontraría un Rey Vasilakis reacio a rendirse, en unos universos rey sólo de Válinor y en otros también de Múrdor. En el universo que ocupa esta historia, la no necesidad de enviar refuerzos para la conquista de estos planetas despejaría la agenda de las tropas de Freezer, creando cambios en la marea de acontecimientos.

En cierto universo donde vivía el guerrero del espacio Son Goku, su hermano Raditz visitaría la Tierra varios años después para reclutarle como refuerzo en la conquista de un planeta poderoso. En este universo su llegada se adelantaría unos pocos años, y sería también para reclutarle para conquistar un planeta poderoso, pero no el mismo.

- Por lo que se veía desde el espacio parece que el inútil de mi hermano todavía no ha conquistado este planeta, luces por todas partes. En fin, su poder de combate debe ser el más elevado de este planeta, lo encontraré enseguida. Mi rastreador indica dos fuerzas muy grandes en esa dirección...

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KRILÍN, EL MAESTRO TORTUGA: 27 - Lunch Bicolor.

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